731 días y ni en Fundación ni en Colombia ha cambiado absolutamente nada

Hoy se cumplen 2 años de la demostración más explícita de ausencia del Estado en Colombia. Sumándose a los miles de niños que entre los 5 y 14 años de edad dejan su vida en el asfalto colombiano, el 18 de mayo de 2014, 33 pequeños murieron calcinados en Fundación ante la mirada indolente del Gobierno Nacional, que se jacta de su propia ineficacia mientras el pueblo se desangra. Ese día 57 niños tomaron un bus de servicio especial que había sido contratado por la Iglesia Pentecostal Unida de Fundación para su traslado después de un culto religioso. Este vehículo que no contaba con la revisión técnico mecánica, ni con el Seguro Obligatorio de Accidente de Tránsito (SOAT) y el cual era manipulado por una persona que no tenía un permiso de conducir, ardió en llamas acabando con la vida de 33 niños e hiriendo a 15 más.

Ya han pasado 731 días y ni en Fundación ni en Colombia ha cambiado absolutamente nada. Todos se miran atónitos unos a otros, como si no hubiera sido un evento que se veía venir, y normalizan la situación avocando a una palabra que en estos casos raya con lo absurdo y da nauseas tan sólo de oírla: “Esto fue un accidente” ¿Acaso es un accidente que el Ministerio de Transporte no sea capaz de vigilar y controlar una actividad tan riesgosa como lo es el transporte de niños? ¿O estarán más ocupados en las oficinas de la capital elaborando documentos y cartillas mientras nuestros municipios padecen las consecuencias de su ausencia? Con esta escusa podemos estar bien seguros que sufriremos muchos “accidentes” más.

Viendo este panorama surgen muchas preguntas y todas apuntan hacia la responsabilidad del Ejecutivo ¿En dónde estaban las autoridades que no inmovilizaron el vehículo que no contaba con la revisión técnico mecánica?, ¿cómo un vehículo que había sido vendido por chatarra en Barranquilla terminó en Fundación?, ¿el vehículo se movilizó 250 kilómetros desde Barranquilla hasta Fundación en un estado deplorable con el consentimiento de las autoridades? Ya rodando en el municipio, ¿qué pasó con las autoridades del municipio que no actuaron al ver un bus sin salidas de emergencia, con placas blancas y en mal estado?

Video tomado de RCN Televisión

Esto se vive a diario en Colombia. Tristemente la tragedia de los niños en Fundación no es la única, todos los días matamos a nuestros niños y nuestro gobierno se hace el de la vista gorda, promete casa, carro y beca, el combo completo, sin importarle que este flagelo destroce a nuestras familias y ahonde el empobrecimiento social de nuestro país. Solamente cuando las muertes son mediáticas, nuestros gobiernos realizan shows, arman todo un circo con nuestro dolor, hacen una película y un día después, cuando su director y actor principal se ha ido, cuando el show termina, sólo quedan las víctimas con su dolor, y quedamos nosotros sabiendo que será cuestión de tiempo para que vuelva a pasar. En otros países renuncian ministros por el sólo sentimiento de respeto hacia las víctimas, aquí hacemos un show y ya está.

Video tomado de Caracol Televisión

El 28 de abril de 2004, 22 niños del colegio Agustiniano perdieron la vida en un bus en Bogotá. Desde esa fecha más de 68 mil personas han dejado su vida en el asfalto y más de 500 mil han quedado lesionados. Mientras tanto nuestro gobierno nos endulza el oído con discursos que toman de las víctimas, desconociendo que ellos son los mayores victimarios, que ellos son los responsables de esta hecatombe. En Colombia mueren más niños por eventos de tránsito que por cualquier otra causal.

Gráfica de mortalidad en menores de 5 - 14 años por diferentes causales


Día a día nuestro Estado, el responsable de protegernos, incrementa por omisión el número de víctimas en el país. Como los familiares de los niños fallecidos, son miles los padres que año a año dejamos sin hijos. Ellos desconocían la norma porque nunca hubo alguien que se las explicara, perdieron a sus hijos. Con este panorama nuestros ciudadanos van a seguir muriendo o quedando con una lesión invalidante.

Video tomado de Zonacero.info

Gráfica de una década de sufrimiento


El día del sepelio, el cual el Presidente de Colombia se encargó de convertirlo en otro de los shows a los cuales nos tiene acostumbrados en materia de Seguridad Vial, les prometieron a las víctimas cosas que no les han cumplido. ¿A caso no han ya sufrido lo suficiente como para que el Gobierno Nacional continúe jugando con ellos?

Video tomado de Noticias UNO

El Gobierno Nacional había prometido la construcción de un monumento en lugar en donde murieron los 33 niños. Además, prometieron alcantarillado para el barrio Faustino Mujica en donde viven los familiares de los niños víctimas de la ineficacia del Estado. Para facilitar el acceso al cementerio en donde fueron enterrados, el Ejecutivo prometió la pavimentación de la carretera. Hoy ninguna de esas promesas se ha cumplido. Pero peor aún, no se ha cumplido la promesa que nos hacen a diario a todos los colombianos, seguimos muriendo en las vías. El Gobierno Nacional no ha hecho nada para que esta tragedia no vuelva a ocurrir. Se hace el que no es con él cuando se le advierte que es la motocicleta el transporte escolar de los niños en los municipios de Colombia. ¿Acaso no sería tiempo ya de que Fundación fuera un modelo para todos los municipios con un Plan de Seguridad Vial apoyado por el Ejecutivo? Eso sí sería un compromiso de verdad.

Desde la creación de la Comisión no Permanente de Seguridad Vial en el Congreso de la República se ha lanzado un mensaje concreto: Es necesario legislar sobre este flagelo que cobra la vida de miles de colombianos. Con este propósito en el año 2013 se aprobó la ley con más relevancia en Seguridad Vial que ha tenido el país: la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. El objetivo era claro: reducir las muertes y lesiones por eventos de tránsito en el país. El encargo era directo: nombrar a un director en propiedad y realizar las actividades pertinentes para la puesta en marcha de la ANSV. Hoy, 2 años después, y vencidos todos los términos que la ley les indicó, la ANSV no existe. No tiene un director en propiedad, su presupuesto está parqueado en el sistema financiero y las cifras de víctimas siguen en ascenso.

Con desilusión y rabia, nosotros, representantes de las víctimas de Colombia, vemos como una iniciativa que nació desde las entrañas de la sociedad civil con el apoyo de del Legislativo y el Ejecutivo se ha convertido en un aparato utilizado como fachada para pagar contratos como en una feria utilizando un préstamo totalmente innecesario que hizo el Banco Interamericano de Desarrollo al Ministerio de Transporte por 10 millones de dólares.

Discurso del Presidente Juan Manuel Santos. La inoperancia de un gobierno que inició hace 6 años.

A seis años de haber iniciado su gobierno, nuestra cabeza del Ejecutivo, el Presidente a quién por segunda ocasión hemos encargado las riendas de este país, nos burla jactándose del mayor aumento de muertes y lesiones por eventos de tránsito que ha tenido Colombia en su historia.

Esta tipo de tragedias nos tienen que dejar al país mucho más para que no vuelvan a ocurrir. Un flagelo de esta magnitud requiere acciones y políticas al más alto nivel. En Fundación, la muerte de 33 niños nos ha dejado una misa con el Presidente y sus ministros, pero más allá de eso, no ha dejado nada. ¿En dónde está la responsabilidad de las instituciones? ¿Qué cabeza voló por haber permitido que semejante tragedia ocurriera? ¿Qué cambió en la red de emergencias del país o de Fundación? ¿Qué ha hecho el Ejecutivo para mejorar el sistema de atención a víctimas tal como se lo indica la ley de creación de la ANSV? ¿Por qué cuando sufrimos la ola invernal se creó de forma eficaz el Fondo de Adaptación y nuestro gobierno permite que sigamos dejando nuestra vida en el asfalto?

Es por esto que la Liga Contra La Violencia Vial – Por La Vía Por La Vida, en nombre de todos los colombianos víctimas y víctimas en potencia, como año tras año lo ha hecho, exige al Gobierno Nacional que se tome realmente en serio nuestra vida y ejecute los mandatos que acuciosamente le ha dado el Legislativo a través de la Ley 1702 de 2013 y de leyes anteriores que han quedado en papel.